7 de junio de 2010

Día de la Libertad de Expresión. Reflexiones de una Valkiria...

"Los periodistas trabajan en la vanguardia de la historia, desenredan la trama de los acontecimientos, les dan forma y nos aportan un hilo conductor a nuestras vidas”
Kofi Annan - secretario general de Naciones Unidas



Conociendo a la Lic. Laura Roldán desde hace varios años, no me extraña que hoy su pluma se vista de manera apropiada para hablar del Día de la Libertad de Expresión, como lo acaba de comentar en nuestro programa "La Onda Racatún". De su página Valkiria Online, he extraído este texto, el cual  le invito a leer en toda su extensión, pues es valioso.

"Es recurrente que en este día, se invoque al icono del autor de “Red Privada” cuyo trabajo, en el género de la columna, conformó más de 10 libros póstumos, Manuel Buendía Tellezgirón, el hombre que supo estar en la coyuntura y desde cuya muerte en 1985 los agravios al gremio crecen geométricamente, demostrando que las instancias especializadas no cumplen su función y que pese a los esfuerzos del gremio, poco se logra en beneficio del mismo.
La impunidad galopante de ayer y de hoy pone frente al espejo a la de la pluma, sabedora que la libertad de expresión es un derecho humano y que el trabajo periodístico es un derecho constitucional, asisto a las preguntas eternas de ¿generar debate? ¿Cumplir con mi tarea social? ¿Provocar? ¿Alejarme del sicariato? ¿Existo con compromiso o solo existo? ¿Cómo sobrevivir con mi código de ética periodística frente a la realidad? ¿Cómo incidir en la transformación de la cultura de mi pueblo?
Sin cultura no hay posibilidades de generar elementos para que las personas formen un juicio crítico de la realidad. En el país se vive un problema de fondo: No hay reforma porque no hay cultura cívica, y paradójicamente, no hay cultura porque no hay una reforma. La corrupción, la simulación, la opacidad son problemas que laceran a México desde hace un buen rato.
Hoy la transparencia se ha vuelto en buena medida una apariencia y acaso una moda, en el mejor de los casos cuando sí funciona, ha generado cinismo e impunidad. Las profundas asimetrías entre los mexicanos son llamados latentes al desbordamiento social que nadie quiere, pero muy pocos evitan.
Pareciera ser que algunas veces la apuesta fallida nos lleva por ahí pero, en la medida en que cada quien desde el ámbito de su actuación pueda hacer evidente que las cosas pueden mejorar y que se debata y se cuestione por qué sucede lo que sucede, se podrán contagiar prácticas democráticas y enriquecer la posibilidad de un debate público que puede hacer la diferencia más temprano que tarde."
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