8 de marzo de 2010

La TV no existe para los viejos de la Fifa


"Viejos flatulentos", suelen decir los ingleses ante la decisión (o indecisión) de un grupo de... bueno, viejos, con autoridad y poco juicio.

En realidad, la expresión original es "old farts", es decir... cuescos viejos, algo que hace pensar en el título de un bolero o un tango.

Muchos comentaristas y protagonistas del fútbol profesional piensan en estos términos sobre los integrantes de la Junta Internacional de la Fifa, que acaba de rechazar de plano el uso de recursos técnicos para resolver dudas en la línea de gol y por extensión el aprovechamiento de imágenes de televisión para corregir errores de arbitraje en éstas y otras jugadas.

La Junta Internacional, que resuelve las cuestiones más íntimas del reglamento, cómo se juega el juego, está integrada por ocho personas, cuatro representantes de la Fifa y uno por cada una de las asociaciones del Reino Unido, o sea Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

Cada resolución de esta Junta debe ser aprobada por seis votos, de modo que se necesita una unanimidad rara en grupos de... viejos flatulentos.

Conviene aclarar que esta perla del ingenio popular no se refiere a la intimidad digestiva de la junta, sino a la laboriosa, secreta y al cabo infructuosa gestación de los cambios que requiere el juego.
En este caso, la (in)decisión fue explicada con una consigna que muchos encuentran persuasiva, pero que ya muestra la hilacha: que el fútbol debe seguir siendo un juego de seres humanos, controlado por seres humanos.

La Junta no se pronunció explícitamente sobre el uso de las imágenes de TV, sino sobre dos sistemas concebidos específicamente para detectar si la pelota traspone o no la línea de gol, pero la hostilidad de los "viejos" ante la nueva realidad alumbrada por la televisión es conocida por todos.

Nos dicen que es necesario "proteger" la credibilidad y autoridad de los árbitros, y por eso los dejan librados al ridículo más grotesco, cuando con toda facilidad se podría concebir un sistema para resolver las dudas importantes con rapidez y sin disputas.

"Este sistema alentaría el victimismo y una cultura de apelación", dicen. Pamplinas, ya que eso no ocurre en otros deportes que utilizan el sistema.

La autoridad que la Junta quiere proteger no es la de los árbitros, que tambien son víctimas de esta situación, sino la autoridad de los propios dirigentes.

Despierten, viejos... dirigentes.

El fútbol ya no se juega únicamente en estadios, también se juega alrededor del mundo, con millones de espectadores que se indignan cada vez que ven en la TV un error grave, que podría corregirse fácilmente y sin mengua de la integridad del juego ni la autoridad de sus oficiales.FUENTE: BBCMUNDO